Las aguas de la Bahía de Txingudi acogen a multitud de especies vegetales y animales. Por otro lado, la riqueza ecológica del estuario tiene su prolongación en los cantiles costeros de Santa Ana de Hendaya y Jaizkibel en Hondarribia.
Todo ello conforma un conjunto de especial valor en el que estudiar no sólo las sorpresas que la naturaleza nos depara, sino también el impacto ambiental que ha supuesto la actividad humana a lo largo del tiempo.